¿ Sabéis esa sensación de cuando ordenas tu cuarto y cambias las cosas de sitio, y después no encontrar nada?
Te sientes desubicada. Siguen siendo tus cosas pero al no estar en el mismo sitio es como si fueran un poco menos tuyas. Sabes que están ahí, que cuando las necesites las vas a tener a tu disposición, pero es distinto.
Tardas un tiempo en acostumbrarte, pero por mucho tiempo que pase siempre que entres a tu habitación te vas a acordar con añoranza el sitio que tenía cada cosa.
Tanto paralelismo absurdo para al final admitir sin mas todo lo que echo de menos mi vida. Si, mi vida. Porque de momento lo que estoy viviendo ahora no lo siento como mio.
Mis cosas, mis costumbres, mis manías, mis rutinas, mis enfados, mis alegrías, mis escondites, mis rinconcitos, mis recuerdos, mis penas, mis lagrimas, mis risas, mis amigos, mis no tan amigos, mi gente, mi sitio.
mi, mi, mi, mi, mi, mi.................
Todo lo he dejado al irme.
Todos los componentes de mi vida. Los ingredientes fundamentales para ser feliz. Todo se quedó allí.
¿Como voy a poder adaptarme después de 13 años mirando por la misma ventana al despertarme y viendo las mismas montañas?Por las noches durmiendo con la misma persiana rota por la que entraba la luz de la misma farola del mismo puente por el que pasaba día si, día también.
13 años llamando al mismo timbre, comiendo en la misma cocina, limpiando el mismo baño, durmiendo en la misma cama, bajándome del mismo autobús, paseando por el mismo recorrido una y otra vez.
mismo, mismo, mismo, mismo, mismo................
Cuando llevas mucho tiempo con el mismo corte de pelo y de pronto un día te lo cambias, te sientes rara,y aunque te veas bien, echas de menos tu antiguo look.
O cuando llevas años y años con un corrector dental, cuando te lo quitan sientes una sensación super extraña.
Como las personas que usan gafas diariamente, que cuando se las quitan están incómodas, las falta algo.
Aquí si quiero cargar el movil nada mas bajar de casa tengo 10 sitios a un paso para hacerlo, pero os aseguro que no cambiaría por nada del mundo el tener que bajar a la ''Gaso'' de día o de noche, lloviendo, nevando, o con 30º.
Aquí pasa un autobús cada cuarto de hora y hay tener casa 20 minutos, pero tampoco cambiaría los autobuses tipicos de Alsa que solo pasan a cada mil quiniesntas horas, de las cuales hay overbukin a las 2y30, 4y30 y en ocasiones 9... echo tanto de menos eso.
Si necesitas cualquier cosa hay un mercadona, dos lupas, el arbol, el día, coviran.. enfin. pero yo echo tanto de menos ir a la tienducha de vega.. al tendero que siempre te intenta encasquetar alguna cosa diciendo que el la a probado y es buenisima, o a la tendera que te cuenta siempre siempre su vida y la de su maravillosa hija que tienes nose cuantas carretas etc.
Tenemos mil sitios donde pasar el rato, pero yo creo que no hay nada mejor que la parada de bus de vega, nuestro querido ''Putch'', el campo, la pista de saro o el bar de Carmen.
Aqui hay piscinas, el muelle y la playa está a 10 minutos, pero como la Molina no hay nada.
También hay unas perfectas instalaciones deportivas. Gradas donde no te mojas si llueves y no te da el sol de pleno en los dias calurosos, pero como el campo del pisueña no hay nada, aunque vuelen balones por encima de tu cabeza, y peligres gravemente en la zona de la portería, aunque le llenes de barro, de frío, te mueras de cansancio por estar de pie.. yo no lo cambio por NADA.
No puedes hacer nada raro o no raro porque todas las ventanas tiene mil ojos y hagas lo que hagas vas a ser la comidilla del bar a los dos minutos, tienes las orejas siempre al rojo vivo porque no falla que hablen de ti a una vuelta o a otra.
Que ir al médico signifique redactar una interminable lista de cosas que le vallas a pedir a Marcelo. Porque Vega es el mejor pueblo que hay, pero haber, no hay nada.¡¡¡Marcelo danos el Consul!!!
Salir a la calle y veas al perro, gato u cualquier otro animal llamarle por el nombre y te reconozca.
Pasear a la hora de la meriendo (o cualquier hora) y tener a tu disposición cientos de arboles con todo tipo de frutos.
Que ir de pueblo en pueblo andando sea lo mas normal del mundo, y pasarlo estupendamente con una mierda de orquesta y cuatro viejos en la barra.
Que nieve, llueva o te mueras de calor, al mirar por la ventana, que puedas seguir diciendo coño, ¡no quiero dejar de ver esto nunca!.
Todo esto es vida.
¿Veis ese pueblecito pequeño de ahí? Pues es mi vida.
No lo cambiaría por nada.
Me llamarán loca, y no me entenderán, yo misma me sorprendo. Pero daría todo por volver. Es mi vida, soy yo.
En ningún sitio se está mejor que en casa.
Por muy lejos que yo esté, mi corazón siempre estará ahí.